Estrellada mi mirada
donde humean tus retinas
mi fuego te predica
desde el hondo del alma.
Trepan por sus conductos
las sonrisas que me prendes
intercediendo en el verde
que unifica nuestros mundos.
Saltan mis parpadeos
los muros de lo evidente
y clausura penitente
la razón en mis adentros.
Abren a la luz
los brillos de su inocencia,
salpicando de estrellas
el guiño que me haces tú.
Y cierran en su descanso
la voz del sentimiento
para mirarnos desde dentro
y en el abrazo hablarnos.
Esencia





